
Estoy a punto de iniciar una arriesgada aventura.
Es decir,tengo por delante toda la vida
y me pregunto qué voy a hacer con ella.
Es completamente estúpido que pensemos tanto
en qué vamos a invertir nuestro dinero
y tan poco en qué vamos a invertir nuestro tiempo,
que es el único y verdadero capital.
Espero seguir trabajando a pesar de los pesares,
me parece una actividad alegre y estimulante,
una esgrima que mantiene en forma los reflejos.
Ver crecer es una experiencia conmovedora.
Recuerdo un antiguo poema de un anciano japonés:
"Me preguntas qué es la felicidad.
Una niña me ha preguntado el camino,
se lo he indicado, y antes de desaparecer
en el recodo del camino, se ha vuelto y,
sonriendo, me ha dicho adiós con la mano.
Eso es la felicidad".
CADA UNO UN MUNDO
Me parece también que vivo un buen momento
para contar con un cierto orden cómo veo la realidad.
Las cosas que yo sé no las va a saber otra persona.
Sabrá más, o mejor,o de manera más profunda,
pero mi memoria es una mezcla de filosofía,
neurología, lingüística, politica, teología, educación, horticultura´
experiencias vitales, miedos, rebeldías, y
esa memoria descubre un mundo,
una visión de la realidad singular.
No es engreimiento, porque me estoy refiriendo
a una constante en la vida de todos lo seres humanos,
Para decirlo con un cierto engolamiento filosófico,
cada uno es una "experiencia metafísica",
y tiene que resolver a su manera un problema trascendental:
cómo vivir.
hemos de escribir nuestra autobiografía, y conviene
que lo hagamos con el mayor talento posible.
Ortega,que era muy inteligente, escribió:
"Cada hombre tiene una misión de verdad.
Donde está mi pupila no está otra:
lo que de la realidad ve mi pupila no lo ve otra.
Somos insustituibles, somos necesarios.
La realidad, pues, se ofrece en perspectivas individuales.
Lo que para uno está en último plano,
se halla para otro en primer término.
En vez de disputar, integremos nuestras visiones
en una gigantesca colaboración espiritual y,
como las riberas independientes se aunan
en la gran vena del río, compongamos el torrente de lo real".
Me parece estimulante esa idea de que
cada uno de nosotros tiene por misión
descubrir un aspecto de la realidad que otro no puede ver.
Y me parece que la mejor ofrenda que podemos hacer a los demás
es intentar que nuestra visión sea lo más verdadera,
hermosa y buena posible.
Siempre me ha admirado el talento y la brillantez
con que personas aparentemente vulgares
han resuelto los complejísimos problemas del vivir.
Suelo pedir a menudo a las personas que me cuenten
su actitud ante un asunto concreto, porque
de esa creatividad humilde puedo aprender más
que leyendo mamotretos filosóficos.
La ciencia se mueve entre conceptos abstractos.
Por eso a los científicos les conviene bajar
a la variedad inagotable de lo real,
valorar lo imprevisible y sorprendente de la individualidad.
Descender de las matemáticas a la poesía.
ACLARAR Y TEJER
Todos tenemos un doble deber: aclarar y tejer.
Hemos de iluminar nuestra realidad interior
y la realidad que nos rodea.
Las tinieblas nunca son buenas.
Neruda, en un bellísimo poema dedicado a la claridad:
escribe"Debo/cumplir mi obligación/de luz: ir y venir por la calles,/
las cosas y lo hombres/destruyendo/ la oscuridad.
Hasta que todo sea de día,/ hasta que todo sea claridad/
y alegría en la tierra".
El segundo deber deriva de nuestra profesión de tejedores.
El mundo surge de nuestras relaciones.
Es un gigantesco tapiz, en el que participamos todos,
para completar un bello dibujo, o para emborronarlo.
Los seres humanos valemos lo que valen los lazos que anudamos,
los intercambios que somos capaces de establecer.
No somos islas ni bolas de billar ni barcos que se cruzan
en la niebla y hacen sonar sus sirenas.
Estamos comprometidos en una gigantesca conversación y,
como digo a menudo, las conversaciones producen
efectos emergentes o degradantes.
Nos elevan o nos hunden.
A todos nos interesa participar en una brillante conversación
que nos ayude a desplegar nuestros mejores talentos
y nos procure ánimos y alegría, y debemos empeñarnos en lograrla.